Albert Gil López | Límites Libertad Expresión

El pasado viernes 31 de marzo participé en la tertulia de la mesa universitaria del programa Tot Plegat, dónde comentamos algunos temas de actualidad como los tweets que hizo Cassandra Vera de Carrero Blanco o la encuesta del CEO acerca del referendum y la independencia de Cataluña.

Me gustaría hacer referencia a lo que estuvimos debatiendo acerca de la libertad de expresión y las consecuencias que supone expresarnos a través de una red social como Twitter y el gran impacto que puede llegar a generar y que ya hemos visto en otras ocasiones. La condena de la Audiencia Nacional considera que los mensajes de Cassandra Vera “constituyen desprecio, burla y afrenta” para las víctimas del terrorismo y han sido castigados, desde el pasado 29 de marzo, con un año de cárcel para esta estudiante murciana de 21 años.

Desde hace ya más de cinco años, hay un debate abierto en España sobre el ejercicio de la libertad de expresión y si ésta debe estar limitada o no. Considero que debería estarlo, la libertad de expresión tiene un límite. Es cierto que, tanto el humor como la libertad de expresión, son temas polémicos y los límites son difusos, debido también a que las varas de medir que utilizamos son muy flexibles y provocan que no todos los actos tengan las mismas consecuencias y sea, también muchas veces, la plataforma que se utilice y a quién estemos haciendo referencia los que decanten la balanza.

Debemos dejar claro que nos encontramos ante una fricción entre derechos y que hay algunos que son jerárquicamente superiores a la libertad de expresión y es necesario respetar. Personas que vejan, persiguen o matan, no tienen derecho a escudarse y escudar estas muertes tras la libertad de expresión, por ejemplo.

En otras ocasiones, la libertad de expresión enmascara la violencia que se oprime al otro individuo y éste no puede disponer de una vida plena por esta razón. Es aquí cuando esta libertad vulnera el derecho de la otra persona a vivir con libertad y por lo tanto estamos excediendo un límite, lo que genera el choque de derechos.

Lo que está claro es que esta condena tiene un carácter político provocado por la sutil referencia al terrorismo, que no debemos utilizar para hacer política de la justicia, aprovechando para generar discursos sensacionalistas. Considero que debemos señalar claramente el debate y valorar qué cambios legislativos deberíamos aplicar para evitar que ocurran este tipo de situaciones.

¿Si se trata de humor debemos dejarlo pasar y hacer como si nada hubiera ocurrido? Defender el humor es síntoma de una buena sociedad y en las redes sociales no es la primera vez que pasa. Creo firmemente que debemos encontrar los límites para no vulnerar los derechos fundamentales de las personas ni faltar el respeto a nadie, pudiendo ejercer con tranquilidad nuestro derecho a la libertad de expresión.

REFERENCIAS

[1]  D. Nàcher. Té límits la llibertat d’expressió? Sí. FINESTRA D’OPORTUNITAT http://finestradoportunitat.com/limitsllibertatexpressiosi/ 2/ABRIL 2017.